Todo empezó con un correo electrónico a las 2 de la madrugada, resultado de una sugerencia espontánea, enviado a Daniel Kneuss, Director ejecutivo de KNEUSS Güggeli. A Thomas Schäublin se le ocurrió transformar su posada rural en un restaurante especializado en pollo asado. "Muchas personas viajan desde muy lejos para comer un buen pollo asado y dado que nuestro negocio estaba experimentando un descenso en el número de huéspedes, vi la oportunidad de cubrir un vacío en el mercado", comenta Schäublin. La idea tuvo una buena acogida por parte de Daniel Kneuss, y esta fue la clara respuesta del director ejecutivo: "Podemos hacerlo, queremos, debemos y lo vamos a hacer", eso a las cuatro de la madrugada.
En octubre de 2011 llegó por fin la inauguración. Además de capacidad para 100 comensales a la carta; Schäublin también ofrece el restaurante para ocasiones especiales, como bodas, cumpleaños o celebraciones de asociaciones y fiestas privadas. Puede ofrecer sin problemas hasta 800 comidas diarias. Y esto no está nada mal para Thomas Schäublin, quien irradia entusiasmo. Y a la pregunta de cómo lo logra, contesta de forma lapidaria: "Lo organizo todo con la ayuda de mi mujer y mis dos RATIONAL."